Esquesito

Mami, esto está esquesito

Mirabeles Do Eido. Los probamos.

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Para quien no conozca los Mirabeles, les podríamos decir de forma rápida y simple, muy simple, que son ciruelas, ciruelas pequeñas. Y entonces por qué ese éxito?. Pues por su especial sabor y su peculiar textura.

Es una fruta originaria de la Selva Negra que fue introducida a principios del pasado siglo en el sur de la provincia de Pontevedra, en la zona que se conoce por “El Rosal” que enseguida reconocerán por su excelente producción de vino Albariño.

La fruta en sí no destaca ni por su belleza ni por su aporte en nutrientes. ¿Cual ha sido pues el motivo de su éxito? Pues hay versiones para todos los gustos. Desde el simple “son riquísimas”, al “han pasado de generación en generación como aporte calórico a la dieta”, hasta el tan simple de “las había por todas partes”. Sea como fuere, hoy en día es muy difícil conseguirlas naturales, pues su producción es pequeña y local, relegando su consumo a las comercializadas en conservas.

El caso que nos ocupa corresponde a los mirabeles que comercializa Productos do Rosal S.L. bajo el nombre comercial de Do Eido.

Presentado en frasco de cristal de 445ml, contiene más de 300grs de mirabeles en almíbar. Los ingredientes son únicamente la propia fruta en sí, agua, azúcar y ácido ascórbico que hace las funciones de antioxidante.

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La presentación es más que correcta, pero sin grandes pretensiones. Enfocado hacia un mercado gourmet debería, pensamos, buscar un diseño más innovador, o al menos más diferenciador. El cubretapa de papel, aún siendo elegante, no lo diferencia de la competencia.

El contenido, más de 300 gramos de mirabeles como comentaba anteriormente, está ”esquesito”. Los mirabeles se funden literalmente en la boca, aportando un grado de amargodulzor difícilmente descriptible en palabras. Apetecibles sin lugar a dudas.

El problema, nuestro problema, reside al empezar el frasco. Uno, dos, tres y hasta cinco piezas desaparecen nada más destapar. Son tan pequeñas y tan agradables en boca que no se le empieza a coger conciencia hasta mediado el frasco. Dulces, muy dulces y de muy fácil toma. Es meterlas en boca y ya se están fundiendo. Desaparecen pidiendo la pronta ingesta de otra.

Pecamos. Somos pecadores. El frasco se termina.

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